Lunes 14 de octubre, 2024

Una tarde de lunes que comienza con una visita al médico. Esa cita inevitable que marca el inicio de la tarde, pero que después da paso a un paseo sin rumbo definido, visitando amistades con la calma que sólo las horas de la tarde permiten. El encuentro con ellos siempre trae algo de familiaridad, un intercambio de palabras que fluye despacio, como si el tiempo tuviera una tregua y no hubiera más urgencia que la de compartir ese instante.

Luego, caminar hasta el Palacio Real, que se erige majestuoso al fondo, y detenerse en los jardines que lo bordean. Un lugar abierto, lleno de espacio y aire, perfecto para que el perro corra entre los árboles mientras yo observo el vaivén de las hojas, ese crujido bajo los pasos, el aire fresco que anuncia el final de la tarde. Cada rincón parece tener su propio eco de tranquilidad, una pausa dentro del movimiento de la ciudad que sigue, ajena, más allá de los jardines.

Finalmente, subo al autobús. El trayecto hacia casa es un remanso de quietud, una forma de cerrar el día mientras la ciudad pasa por la ventana como una película que ya he visto. No hay prisa, sólo el suave tránsito de un lunes que se apaga lentamente, dejándome esa sensación discreta de haber encontrado, en lo cotidiano, un equilibrio sutil.

texto: Manuel Serrano Martínez + IA

imagen: Manuel Serrano Martínez

equipo: fujifilm XE1 + 25mm f1.8 7artisans

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